Mi niño:
¿Hace cuanto que no estamos juntos una noche?... hoy que debe ser una noche larga y cansada, quiero convertirla en una velada donde tú me acompañes y yo acompañe tus sueños, donde el sentir de tu respiración sea la plática interminable de los corazones.
¿Cuántas veces no nos hemos dicho cuánto nos queremos?, a lo mejor son muchas y suceden a diario, aún a pesar de no haber oportunidad. ¿ya te dije que te amo ahora?... así es, te amo desde hace mucho y la luna ha sido testigo… una vez me imagine siendo el lucero que acompaña la luna cuando está en su segunda fase, el cielo era morado con toquecitos azules porque todavía no era la noche - noche.
¿Desde cuándo no veíamos llover? Y al mismo tiempo, sentir que nuestras ganas de estar juntos, la separaban los adornos de la florería que empieza a crear repulsión…
¿Qué tiempo tiene que no me hablas como esas tardes cuando yo esperaba la llamada de las cinco?... me doy cuenta que tengo muchos recuerdos contigo que aunque he querido borrar, la naturaleza no olvida lo que es bien vivido.
¿y los enojos?... a veces no tienen lógica y la desesperación del corazón por no entender al pedazo de vida que hay en frente se enajena con un sentir descabellado.
¿Vienes?... empecemos desde cero… yo con mi vestido blanco y tú con tu traje de caballero… volvamos al país de los recuerdos tú tomado de la mano de esa aventura medieval… yo envuelta del adorno natural de mi infancia.
Cásate conmigo ¿sí?
No hay comentarios:
Publicar un comentario