Tanto la administración como
la dirección de toda la actividad empresarial exige una responsabilidad de
primera magnitud por parte del directivo. Con esas palabras comienza un texto
que nos deja ver mucho de la teoría de Abraham Nosnik. Las empresas, a través
de sus directivos han volteado a ver el lado humano que tienen por lo menos
ocho horas de lunes a viernes.
¿Por qué?, porque con la era
del “Bit” como menciona el relator, el servicio está representando una pieza
clave para las administraciones.
La comunicación es un proceso
continuo e interactivo, en el que se deben producir espacios de sintonía entre
los involucrados o transceptores en lenguaje comunicacional. La comunicación
debe ser uno de los pilares de la organización sin demeritarla a hacer sólo
relaciones públicas ni tampoco querer que sea el hada madrina que resolverá
todos los casos.
La naturaleza del hombre es
simbólica y la comunicación es un universo que permite explorar toda la
capacidad cultural humana, es necesario que desde la óptica de la estrategia
los directivos tomen en cuenta los procesos comunicativos para vincular al
usuario con la organización a fin de crear lazos que más que una compra segura,
haga que se haga fiel a la marca.
Para que este arropamiento
se pueda dar, se necesita que todo esté fielmente detallado en un Plan
estratégico que acumule objetivos y metas a perseguir por parte de la
organización, además del involucramiento de las personas que sean afines a
dichas metas dejando en claro que nunca habrá un cien por ciento de conformidad
entre los participantes.
La comunicación de la
estrategia puede definirse como un proceso de socialización efectiva de los objetivos
estratégicos de la compañía para su adecuado cumplimiento transversal. La
comunicación debe ser uno de los procesos rectores en toda organización, porque
debe ser la parte que refleje el sentir de los usuarios y stakeholders.
Una comunicación productiva
regresando a Abraham Nosnik es aquella que atiende sus estándares de calidad en
el manejo de sus productos y también, al mismo nivel de importancia la que es
responsable socialmente y mantiene una ética en la atención de su servicio.
Generar un plan estratégico es generar una visión de empresa y mejor, tener en
cuenta que para saber nuestro nivel de evolución es aún más importante que la
estrategia la evaluación. Un método que nos diga si las acciones realizadas han
sido exitosas o se necesitan replantear siempre para la mejora de la
organización.
El autor propone evaluar con
credibilidad, tangibilidad, disposición, confianza y empatía y apoyarse de los micremedios (Apoyos para una más rápida
comunicación) para lograr una mejor relación y apoyo por parte de los clientes.
Plantea también la posibilidad de tener una comunicación vertical, horizontal y
una transversal que nos ayuden en todo momento a tener en orden la estrategia y
por ende los resultados.
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